Olvido

De repente cierra los ojos y se siente inundado por un río que deja fluir a través de sí.

Inhala el familiar petricor que proviene desde el exterior y lo transporta a su infancia, tiempos mejores que añora con cierto grado de nostálgia.

El olor a tierra mojada le recuerda a su pueblo, sus raíces. La voz de un padre, las caricias de una madre. La cálida sonrisa de su primer amor.

Casi siente que todo eso ha perdurado a lo largo de estos años, pero el tiempo lo ha ido desvaneciendo en un lento aunque inexorable degradé.

Daría todo por un segundo más de aquello que dejó atrás, pero ya no existe. Lo que queda de ello, es una fotografía en un recóndito cajón de su memoria alejado del olvido.

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